Normas básicas:

Para llegar a un buen desenlace es importante conseguir que los dos competidores se encuentren a la misma altura de conversación y para ello tendrán que cumplir las normas básicas siguientes, de lo contrario, uno de los dos estará en desventaja.

Mirar a los ojos a la hora de expresar nuestras ideas.
Una mirada esquiva produce en el contrario desconfianzas y dudas. No denota seguridad y el otro puede dudar sobre sus intenciones.

También es importante mantener una distancia prudencial.
Si estamos demasiado lejos tendremos que gritar y eso puede provocar que se pierda alguna información por el camino. Pero también, si estamos demasiado cerca el otro puede sentirse agredido o invadido en su espacio.

Deja hablar a la otra persona y dejarla terminar sus frases.

Cuando el otro termine, date un tiempo para comprobar que realmente no tiene nada más que decir y entonces empieza tú con tu discurso.
Si sometemos a nuestro contrincante echándonos encima de sus frases sentirá que le estamos agrediendo y se pondrá a la defensiva.

No termines las frases del otro con lo que tu crees que va a decir o con “apostillas”, porque puede que estés equivocado y eso dificulta a comunicarse bien.

Respeta el turno de palabra y deja hablar al otro, el monologo difícilmente sirve para llegar a conclusiones apacibles para los dos.

Cuando se discute con los hijos es importante no zanjar las conversaciones con frases del tipo “porque yo lo digo”, “esto es lo que hay” o “cuando yo tenía tu edad”; el padre tienen que hacer lo posible por mantener abierta la vía de comunicación y no abusar al ser figura de autoridad y estar a la altura del cambio y evolución del contexto.

Los comentarios están cerrados.