Las disconformidades generacionales siempre han sido fuente de problema en las familias. En la sociedad actual los hijos crecen mucho más seguros de sí mismos y de sus derechos y por otro lado con padres inexpertos para limitar las acciones de sus hijos.

En otros tiempos los padres eran respetados y hasta se les tenía miedo, por ello estas diferencias generacionales pasaban más desapercibidas. Los hijos aceptaban las órdenes sin enfrentarse.
Hoy en día esto ocurre muy poco y cada vez se promueve más el diálogo y la comunicación entre las familias.
Los conflictos padre-hijo se encuentran dentro del aprendizaje familiar, donde todas las partes tienen que asumir con la importancia que amerita y no darle demás, para que no provoque problemas sucesivos.
Discutir con los padres es algo normal ya que ambos miembros tienen enfoques diferentes, y de lo que se trata esto es de unificar criterios.
Aquí es donde hallamos mayores dificultades debido a que raramente aceptamos conceder las demandas del otro.

Comunicación
Existen una serie de pautas básicas a tener en cuenta y que son necesarias a la hora de intentar comunicarnos de manera eficaz.
La persona que no respeta el turno o que no mira a los ojos no es una buena comunicadora y su contrincante se dará cuenta, con lo cual puede aprovechar los puntos débiles del otro para hacerse más fuerte en la conversación.
La persona segura de sí misma se mantendrá serena ante una discusión y si es el padre, el hijo estará perdido ya que se perderá en la exposición de argumentos.

En la próxima semana, encontrarás en esta sección algunas Normas Básicas importantes y Consejos Útiles.

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