¿Por qué cuando se habla de violencia doméstica se piensa en un hombre golpeador, o en una mujer víctima de abusos? Quizás tenga que ver con la regularidad de estos casos, pero lo cierto es que también existen hombres golpeados y abusados.

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Aunque no sea tan común, en el mundo hay numerosos casos de hombres maltratados por sus parejas, esposas o incluso madres o tutoras.

Sin ir más lejos, en las últimas horas se hizo público el caso de Ian McNicholl, un británico de 46 años que fue víctima de todo tipo de maltratos por parte de su novia durante los 12 meses que duró su relación.

Ahora la pesadilla terminó para Ian – porque la mujer fue condenada a 7 años de prisión – pero las marcas en su cuerpo permanecen allí: quemaduras con cigarrillos en el pecho, marcas de quemaduras con agua hirviendo, la marca de una plancha sobre uno de sus brazos… un verdadero tormento.

Quizás te preguntes cómo hizo este hombre para soportar esta situación durante un año. Igual que como hacen las mujeres que soportan lo mismo: por miedo.

Ian aseguró que prefería morir antes de responder a la crueldad de su mujer, porque sino la habría matado.

Quizás esa sea la mayor diferencia entre la violencia doméstica con víctimas masculinas y con víctimas femeninas: la mujer golpeada tiene pocas posibilidades de defenderse porque la fuerza física masculina es mucho mayor. Este británico no utilizó su fuerza física para defenderse porque sabía que podía llegar a matar a la mujer que, en el fondo, amaba.

Por eso, lo importante no es utilizar más violencia para terminar con la violencia, sino pedir ayuda. Ante el primer indicio de relación enfermiza, de violencia - por mínima que parezca ser – o de maltrato, es necesario pedir ayuda a las autoridades o a las organizaciones que trabajan para terminar con la violencia doméstica.

Imagen: MinutoUno

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